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Parrillas rosarinas
En Rosario fue inevitable que las parrillas se convirtieran en las últimas décadas en el lugar habitual de reunión de familias, amigos, compañeros de trabajo y colegas. Hoy, las parrillas locales, diseminadas desde el centro a los barrios, son una muestra de la identidad de la ciudad y sus habitantes.
El avance de la oferta gastronómica llevó a las parrillas rosarinas a mejorar sus servicios en esta década, lo que fortaleció al sector y, con la segmentación, le permitió explotar este nicho.
Si es casi imposible conseguir una mesa en un restaurante sin reserva los fines de semana, lo es mucho más en las parrillas, donde la carne de ternera es reina, pero también está acompañada de otras que hasta hace un lustro no eran habituales. Como el caso del pescado de río, ya que las parrillas especializadas configuran una subdivisión con peso propio, en especial las ubicadas en la ribera del Paraná.
Por supuesto, además de la calidad de la carne, cada parrilla tiene el secreto mejor guardado en su parrillero. Cada uno con su técnica y su sapiencia, le da al plato un toque distintivo que se suma al servicio de cada espacio gastronómico. Churrasco, chorizo, asado de tira, matambre, colita de cuadril, vacío, bife de chorizo desfilan cada día ante los comensales. Pero también cabritos, chivitos, pollos, corderos, lechones...
Las parrillas más clásicas están asentadas en avenida Pellegrini, y una de las más típicas es Haras, una parrilla-restaurant con una variada carta de vinos que incluye casi dos centenares de etiquetas ubicada en la esquina de Moreno, a dos cuadras del Parque de la Independencia. Ofrece cocina de autor y se especializa en carne de ternera, aunque también se puede degustar pescado de río, cordero y chivito.
En Pellegrini 1560 se encuentra Juan Sin Miedo te Cautiva, que acumula 35 años de experiencia en la gastronomía local. Allí hay una amplia variedad de carnes rojas, blancas y pescados, destacándose la especialidad de la casa: chivito a la estaca.
En el borde oeste de barrio Martin, Gerónimo es otro verdadero clásico asentado en Buenos Aires 1401 desde hace cuatro décadas. Carnes asadas, incluso pescados de río, que pueden ser combinadas con 150 etiquetas de vino, suelen ser el plato principal a la hora de la realización de eventos.
Más al sur, en la República de la Sexta, El Entrerriano (Buenos Aires 2565) promete “todo casero”, ya sea en su asador criollo, en el horno de barro o en las empanadas de la entrada. A la vuelta, en 27 de Febrero 660, se encuentra El Entrerrianito, con el mismo estilo afable.
No tan lejos, en San Martín 4217, La Tranquera ofrece un tenedor libre de carnes asadas, ya sea de ternera como chivita, lechón y cordero, con diarios espectáculos humorísticos y musicales, además de un exclusivo espacio para niños
En el mítico Pichincha, el asador a las brasas Chicharra es el prototipo de la parrilla local, basado en la calidad de sus carnes, variada oferta de vinos y atención personalizada. Recomiendan el bife de chorizo y la colita de cuadril. El local rememora una parrilla que existió en el barrio en su época de esplendor, la que era visita obligada de los famosos que llegaban a Rosario.
Pasando por el centro, una opción es Ojo al Bife, en Moreno Tucumán, un cálido espacio que cuenta con una parrilla de primer nivel, con el agregado de pastas caseras que son una delicia. Otra gran alternativa es Pampa Azul, en Alvear 701, adonde las carnes reinan.
En la zona norte, más precisamente en la Rambla Catalunya, nada como degustar carnes a la parrilla al lado del río en Señor Arenero. Allí se puede saborear los clásicos pescados del río Paraná preparados por chefs especializados, con la brisa que viene del agua brindando un placer incomparable.
Y si la tentación es en el oeste, Donosa, en Fuerza Aérea 2210 de Funes, ofrece excelentes cortes de carnes a la parrilla, y achuras de primerísima calidad, con la posibilidad de un espacio para los chicos.
